Los territorios entrañables

 

170620 DJ Inglés

Fuera del aire, por acá y por allá. Pero “no le aunque”. Garabateemos. Que hable la hache del hábitat entrañable; del terruño y de la intimidad del gozo.


Este viernes, a las tres de la madrugada, una vez que agregué algunos datos y “subí” un somero recuento, sin consulta de notas, del programa Signhos, me puse a teclear un breve comentario para el informativo de los Ortega, en Zihuatanejo.

Pese a mi habitual lentitud, me apuraba porque a las 6:30 debo llevar a la Maraca a “fuerear”, como decían en mi rancho para ir al baño, y a las siete debía encaminar a mi esposa a una revisión médica anual, en el Hospital General. Luego acompañaría a mis nietos en la peregrinación y misa de graduación de la ECC. Había que recogerlos y llevarlos a casa.

Había “amenazado” a mi amigo Roge con que leería al aire mi “informe Signhos”, para ahorrarme algo de chamba, pero cuando publiqué el texto vi que era extenso y carecía del menor interés para la gente del Pacífico, así que… a teclear.

Pese al largo recorrido a pie, cargué con la compu porque no había tiempo ni dónde imprimir, y ya no quiero improvisar. De viejo se vuelve uno miedoso; he improvisado mucho en la vida, demasiado.

Ya rumbo a la Basílica recibí llamado del junior de mi amigo: estaban fuera del aire, y quedaba pendiente la participación. Quise consignar la anécdota, porque… “ora sí”: Así sucede.

De cualquier manera, nadie se perdió de algo sustancial. Un apurado y trasnochado apunte, que a ninguna sociedad redimirá. Helo aquí:

 

Domingo diferente, del padre que sin ambages se declara humano, imperfecto y hasta llorón; que paulatinamente se involucra en tareas hogareñas. O lo involucran, aunque no quiera.

Casi no trasciende en la fecha pero asomará entre el argüende de la semana (el dichoso espionaje a periodistas y líderes sociales), un  alarmante encontronazo entre jóvenes bien, de muy alto nivel socioeconómico. Asombra en una sociedad que ha ido perdiendo la capacidad de asombro.

El lunes 19, sesquicentenario del fusilamiento de Maximiliano. Pareciera que tampoco en los medios cupieran determinados pasajes, y no sólo en las clases de historia. Habría que revisar los mensajes previos a ese acontecimiento; hallaríamos detalles con increíble vigencia actual.

Para mediar la semana, el día de la música. ¿Con qué lo celebró usted? ¿Ya se percató que podríamos pasar los años que nos resten oyendo piezas sin repetir? Yo opté por una melodía en marimba (la de don Carlos Tejada) en la que su autor, el maestro Antonio Gutiérrez, hace un solo de trompeta sensacional. Se llama como mi pueblo: Tonalá.

En el seno familiar, el gozo porque la nieta, Dalia Juvid, ganó por segundo año consecutivo el certamen de inglés de su colegio, el lassallista Cristóbal Colón. Y más gusto nos da porque apenas termina el segundo grado de primaria.

No sé qué opine usted, pero asuntos como el arraigo a nuestras poblaciones de origen, e involucrarnos en logros familiares, terminan por regocijarnos verdaderamente. Ojalá pudiéramos adentrarnos cada vez más en esos terrenos.

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