Dar la vida por otros

13445772_569978043180840_8120732283869566968_n (2)En cierto modo como lo hiciera Aquél que acaba de descubrir (a quien Teilhard consideró Punto Omega del universo), “Enrique Reséndiz no solamente vivió para los demás; también murió dando la vida por otras personas. Eso es cada vez más raro, pero… Así sucede”.

Hace una semana, el viernes de Dolores, se cumplió un cuarto de siglo de la muerte de Enrique Reséndiz.

Salíamos de nuestro programa de medianoche en Radio Red; nos bajamos a prestar auxilio a una pareja accidentada en el Periférico, y lo embistió un manejador ebrio.

Amalio González Reséndiz, como se llamaba realmente, era intendente en Radio Centro. Estudiaba sociología pero debió interrumpir la carrera para sostener a su madre y tres hermanas.

Le gustaba la radio y la lectura. Leía tanto que no creía en Dios.

Cuando asumí la delegación sindical intervine para que fuera promovido a operador de consola, pues su preparación le hacía merecedor de una oportunidad para superarse.

Lamentablemente, cuando salí de la empresa, él fue obligado a renunciar. Quiso irse a Estados Unidos pero no logró cruzar la frontera.

Regresó, trabajó como peón de albañil y finalmente me buscó para ver en qué le podía apoyar. No había mucho. Ya para entonces sobrevivía de mi columna para El Universal pero deseaba editar por mi cuenta. Lo intenté un par de veces y Enrique Reséndiz me ayudó.

Cuando Radio Red aceptó un añejo proyecto presentado originalmente a ORC, Reséndiz estuvo ahí. Me ayudó en la producción y luego reseñó libros. Conoció a varios autores y a otros intelectuales de la época.

Realizó un sueño que creyó inalcanzable.

Cuando se produjo el accidente fatal, Reséndiz preparaba un especial de Semana Mayor: las emisiones para jueves y viernes santo de 1992.

Leyó la biblia y habló con teólogos. Se maravilló de la vida, pasión, muerte y resurrección de Cristo. Creyó en El y lo aceptó como redentor.

Enrique Reséndiz no solamente vivió para los demás; también murió dando la vida por otras personas. Eso es cada vez más raro, pero… Así sucede.

Para finalizar, y por si todavía no hubieran elegido material de lectura para este fin de semana santo, una sugerencia: ¿por qué no ir al encuentro de Teilhard?

El teólogo, filósofo y científico francés Pierre Teilhard de Chardin, cuyo aniversario luctuoso número 62 se cumplió esta semana, pretendió armonizar la fe con la ciencia; generó polémicas pero dejó algunas semillas en el ánimo de quienes no son creyentes.

Teilhard cobró popularidad estableciendo las diferencias entre religión y espiritualidad. Suya es aquella conocida máxima de que “No somos seres humanos que pasan por una experiencia espiritual; somos seres espirituales que pasan por una experiencia humana”.

Pero con todo y su aporte, y su controversia, Teilhard tuvo a Cristo como Punto Omega del Universo; como la cúspide de la humanidad.

Y bueno, también se trata de ver qué más hay en torno al Verbo Encarnado, el hijo de Dios que fue crucificado en una fecha como ésta y que resucitó al tercer día.

Si me permiten, pondré liga y texto en torno a Teilhard en la página del programa familiar dominical. La encuentran en Facebook como: Signo de signhos.

Descansemos y reflexionemos; que “Así suceda”.

 

 

 

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