A propósito de “repensar la ciudad”

Tópico medular de la capital mexicana es el transporte. Aquí, algunas reflexiones vertidas en el grupo COMEPANELA, de Facebook, por el odontólogo Esteban Z. Amén, que por considerarlas de interés general y permanente, retomamos aquí y ahora mismo.

En la Ciudad de México se vive mejor hoy que hace 6 años y también que hace 12. No busco aplaudir la gestión del Señor Marcelo Ebrard, sino destacar algunos de los ajustes que el nuevo Jefe de Gobierno debería al menos considerar durante su nueva gestión. En primer lugar existe una contradicción en la apuesta por el transporte público que se ha llevado a cabo tanto en el discurso como en la practica. Se construyeron tres y medias líneas de Metrobus, la línea 12 del Metro, se sustituyó una cantidad importante de microbuses por autobuses (que ahora funcionan en la modalidad de empresa y no hombre camión). Sin embargo también se hizo una inversión mayor en infraestructura para automóviles privados: Autopistas Urbanas, el Circuito Bicentenario, la Supervía, entre otras. De forma populista se eliminó la tenencia, haciendo así menos costoso el tener un auto…

(yendo en contra de la lógica de transitar hacia un modelo de transporte masivo, pues estas obras generan demanda inducida, lo que agrava aún más las cosas). El siguiente gobierno deberá ser coherente con el hecho de que cerca del 70% de los habitantes de esta ciudad utilizan el transporte público, pero la inversión hacia el mismo es únicamente del 30% del presupuesto para mejoras en el transporte. Hay que cambiar las prioridades, no solamente el discurso. Un impuesto al automóvil, cuya recaudación se destinara en su totalidad al transporte público podría ser buena idea. En segundo lugar, ha habido una falta de capacidad y/o voluntad de procurar el cumplimiento de la ley en lo relacionado a los desarrollos inmobiliarios, relacionado con los espacios de estacionamientos y evitar los congestionamientos vehiculares. Un tercer tema es la equidad al momento de decidir el enfoque de los programas de gobierno. ¿Por qué en la Delegación Benito Juarez la línea 12 es subterránea, mientras en Tláhuac es elevada? ¿Por qué se instalan parquímetros en las Lomas de Chapultepec y Polanco? ¿Por qué no se invierte en transporte público de igual calidad para las zonas más marginadas de la ciudad que para Av. Insurgentes? ¿Acaso es más valioso un peatón en la colonia Cuauhtémoc que en cualquier colonia de la periferia? La ciudad segura, tolerante, amable, equitativa, sustentable y competitiva sólo será posible si se atienden los puntos débiles de las administraciones previas. Es crucial que las políticas públicas tengan un objetivo y un enfoque más allá de la política misma.
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