…Y el futuro nos alcanzó

Esta es la entrega de la columna “Análisis a fondo”, de Francisco Gómez Maza, que aparece hoy en Noticias / Chiapas y otras publicaciones. Aborda un asunto que en otro momento hubiera sido absolutamente inaceptable, por grave y ofensivo. Pero ahora, tras una larga preparación y entrega gradual, a los señoritos del gobierno mexicano les parece lo más lógico y normal.

YA ESTÁN AQUÍ

Guardia Nacional, soldados y aviones de EU, contra la droga
 
El embajador Carlos Pascual toma la batuta en Ciudad Juárez
 
 
Más temprano que tarde tenía que suceder, en razón de que el combate a las bandas de la delincuencia organizada dedicadas al narcotráfico es una responsabilidad compartida entre los gobiernos de México y Estados Unidos de Norteamérica.
 
El Pentágono (algo así como la Secretaría de la Defensa Nacional en el organigrama de la burocracia de Washington), como lo divulgó el miércoles el The New York Times, comenzó  el mes pasado a volar, a gran altitud en los cielos de México, aviones no tripulados, para recopilar información de inteligencia para ayudar a las autoridades mexicanas a localizar a los narcotraficantes, y ubicar sus redes de operación.
 
Por lo pronto, un avión no tripulado de Seguridad Nacional ayudó a las autoridades mexicanas a localizar a varios sospechosos vinculados con el asesinato – el 15 de febrero – del agente de Inmigración (de la agencia ICE: Agencia de Inmigración y Aduanas), Jaime Zapata.
 
Además, los Estados Unidos entrenan a miles de tropas mexicanas y agentes de policía; colaboran con las unidades de seguridad de México; realizan espionaje en México y actualización de equipos de seguridad  y tecnología de inteligencia.
 
Los presidentes Obama y Felipe Calderón acordaron, durante su reunión del 3 de marzo en la Casa Blanca, los vuelos de vigilancia. La ayuda estadounidense se había mantenido en secreto debido a las restricciones legales en México y la sensibilidad política acerca de la soberanía.
 
Al mismo tiempo, el alto rango republicano de la Cámara de Representantes sobre cuestiones fronterizas está impulsando al gobierno de Obama a extender la presencia de la Guardia Nacional a lo largo de la frontera de Estados Unidos con México e inclusive desplegar a tropas del Ejército para ayudar a bloquear la violencia de los cárteles de la droga.
 
La representante republicana por Michigan, Candice Miller, presidenta de la Subcomisión de Seguridad fronteriza y Marina, según publicó el periódico del Congreso, The Hills, dijo que sería un “grave error” que la Casa Blanca no vuelva a autorizar el despliegue de la Guardia a la frontera. “El cutis de la dinámica de lo que sucede a lo largo de la frontera sur ha cambiado radicalmente, y de manera espectacular, en los últimos años, y puede hacerse una analogía de que es algo así como una zona de guerra”, dijo Miller.
 
En mayo pasado, el presidente Obama autorizó 1,200 soldados de la Guardia Nacional – “Operación Falange” – a que se desplegarán por California, Nuevo México, Arizona y Texas para proveer apoyo material a las autoridades de seguridad nacional. Y desde que la Operación Falange comenzó en julio pasado, las autoridades han incautado más de 14,000 kilos de drogas y millones de dólares en dinero ilícito, de acuerdo con los registros del DHS (Department of Homeland Security). La secretaria de Seguridad Interna, Janet Napolitano, ha proclamado recientes estadísticas del DHS que muestran un aumento en el número de detenciones y las incautaciones de productos ilegales a lo largo de la frontera, así una disminución en el número de cruces fronterizos ilegales.
 
Y en Ciudad Juárez, ahora que fue visitada por el embajador Carlos Pascual, éste se reunió con el presidente municipal, Héctor Murguía Juárez, para discutir asuntos de seguridad nacional y particularmente la propuesta de colocar más agentes del ICE en Juárez. Pascual estuvo en la ciudad para medir los sentimientos del alcalde de cara a la participación estadounidense en su municipio. O sea que Pascual ya no acuerda con la canciller Patricia Espinosa estos espinosos asuntos de la “colaboración” de su país en el combate al narcotráfico, sino que  lo hace directamente con las autoridades municipales, pese a no ser de la gracia del presidente Felipe Calderón.
 
“Para poner fin a la ola criminal, es necesaria la ayuda de cualquier organización o país que esté dispuesto a darla. Mi administración está abierta a cooperar”, dijo Murguía el lunes en Ciudad Juárez. 
 
Así que la injerencia directa del gobierno de Estados Unidos en asuntos mexicanos, en territorio mexicano, no es amenaza. Es una realidad. En aras de la corresponsabilidad de ambos países frente al narcotráfico y la violencia.
 
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