Balada del buen hermano

He aquí un modesto homenaje a un viejo luchador social: el doctor Gilberto Gómez Maza, quien quiso un Chiapas menos desigual. Es un texto de su hermano Francisco.

A la manera de Ezra Pound: Balada del Buen Compadre)

Lo llevaron sus demonios a alta mar;
ahí lo abandonaron, solo en medio del desierto acuático.
Luchó intensamente por aspirar el oxígeno para vivir,
pero a cada aspiración espiración,
su cuerpo se sumergía.
Volvía a emerger para tomar aire,
pero su menguado peso volvía a hundirlo en el agua.
Así estuvo batallando: emergiendo, sumergiéndose
durante varios soles y lunas,
sólo como vino al mundo a pesar de los que le amábamos.
Fue una experiencia dolorosa, asfixiante.
Su capacidad física cada vez iba desmereciendo,
su pulmón se reducía a grandes pasos.
Sólo en alta mar, teniendo como testigos al Sol, a la Luna
y a las alas de las gaviotas que se sentían impotentes,
inútiles para lograr que permaneciera en la superficie
y aspirara y espirara como los buenos.
Los monstruos de las profundidades marinas
hicieron causa común para no sólo no agredirlo,
sino para impulsarlo a la superficie para que pudiera respirar.
Pero, poco a poco, el peso de su cuerpo fue venciéndolo
y ya no salió a aspirar el aire oxigenado.
Quedó sereno, apacible, hundido en el agua salobre del mar proceloso.
Y se fue al viaje definitivo, sin retorno.
Todos pensaron que las fuerzas del mar le quitaron la vida,
pero lo que nadie supo es que el buen hermano la entregó,
luego de pasarse la vida amando a su manera:
Abrió los ojos a los ciegos,
Limpió a los enfermos terminales,
volvió a la vida a los niños muertos,
resucitó a las conciencias muertas
y a los muertos en vida.
Y yo canté a la hermana muerte
que es la otra cara de la moneda de la vida.
Todos sus seguidores no lloraron su partida,
celebraron la vida, con música de marimba,
Yo estoy seguro de que no se fue,
Lo siento junto a mí discutiendo, enojándose,
Sólo abandonó su nave en las profundidades marinas.
Lo siento sentado junto a mí frente a la pc,
elaborando juntos sus proyectos,
que están seguros de que otro mundo es posible
para los expropiados
para los excluidos
para los discriminados,
para los enfermos terminales.
Para todos los niños de la Tierra.
Está aquí, conmigo, el buen hermano.
Francisco Gómez Maza
 
Viernes  de agosto de 2010, a 7 días de su crucifixión.
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