Canciones elementales

Pido permiso a Dios, como sugiere Noquis Cancino, para cantarle al padre algunas “canciones elementales” que a la vez pido prestadas a mis amigos Alejandro Avilés, Juan Cervera Sanchís y al propio Cancino Casahonda.

SOL DE AYER

                   A la memoria de Manuel Avilés.

Mi padre sale en la mañana fría

bscando una esperanza que traer.

En lúcida neblina

lo envuelve el aire del amanecer.

Mi padre vuelve por la tarde. Aviva

su esperanza: “mañana podrá ser”.

Hablando se reanima

como si nada hubiera que temer.

Mi padre dice: “La esperanza mía

en tus brazos pudiera renacer”.

Y un ave de oro anida

en el ramaje del atardecer.

                   ALEJANDRO AVILES.

A MI PADRE

He esperado años y días

poder escribir un poema a mi padre,

algo digno de su blanca cabellera,

algo acorde con su dignidad

de sol sobre la aldea.

Y he aquí que me encuentro

dándole vueltas al asunto

como en el primer día.

Luchando contra la ambigüedad,

contra las palabras,

contra mi falta de educación y de vergüenza.

Acabando por admitir

lo que desde un principio estuvo bien claro.

Para escribir un poema de hijo a padre,

se necesita la humildad de una sombra,

la intuición de un ciego,

la sabiduría de un campesino viejo.

Y todo para quedarnos como el primer hombre

debe haberse quedado

cuando se asomó a los resplandores del mundo,

viendo los árboles, las nubes,

los ríos, los animales,

las montañas, los desiertos,

los mares y las piedras,

las desoladas piedras.

A un padre sólo se le puede cantar

con canciones elementales,

verlo sólo con deslumbramientos,

hablarle sólo con balbuceos.

Para escribirle poemas a un padre

hay que pedirle permiso a Dios.

Así es, Don Enoch, que se quedará usted

sin un verso bien peinado,

sin el fruto redondo

que se madura, ajeno, en el cercado.

Aunque viéndolo bien,

para qué quieres versos

si me paso el tiempo a tu lado

viéndote comer, enojarte, arrepentirte.

Para qué literatura,

si estás mirando a tus nietos

como a los becerritos en tu rancho.

Para qué recuerdos,

si con la ida de mi madre

basta para no recordar nada

hasta el día del juicio.

Para qué tragedias

si basta con que echemos una mirada sobre el diario

o sobre la calle.

Para qué letras, Padre,

Si todavía tenemos la fortuna

de contemplar las ramas,

y al acostarnos, la esperanza

de despertar mañana.

                        ENOCH CANCINO CASAHONDA.

NO CONOCI A MI PADRE

No conocí a mi padre. Su vacío

me duele inmensamente. Llevo un hueco

huérfano en mis entrañas.

Mi padre murió un día, asesinado,

cuando yo aún no andaba.

Mi padre, campesino y sudoroso.

Mi padre, el tan soñado

por mí en los escondrijos de la casa,

repasando los viejos

retratos de familia,

ansioso de contarle mis problemas.

Mi padre, tantas veces presentido

en mis silencios.

A veces creo que existe todavía.

Que no ha muerto. Que sigue

latiendo junto a mí.

Que me da

su fuerza y me defiende,

clamando por mi sangre apasionada.

Y le pregunto a Dios: “¿Verdad, Dios mío,

que mi padre no ha muerto?”.

Hasta me pongo a hablar con él. Le digo:

“Madre, que era muchacha cuando aquello

de las balas bordándote de fuentes

rojas y doloridas tus costados,

aún te sigue queriendo”. Y él sonríe.

Yo veo que sonríe no sé dónde,

aunque luego

la realidad me muerde, abre mis ojos

y encuentro entre mis manos, arrugado,

su retrato amarillo de hombre bueno.

                   JUAN CERVERA SANCHÍS.

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One Response to Canciones elementales

  1. Rosa del Valle Bujons dice:

    Voy a empezar por el tercer poema (Juan)…Dios me lo quitó, pero lo puso dentro de mi alma y mi corazón…Su esencia está conmigo en todo momento…Es lo que me da fuerza para seguir adelante…Mi Padre está…Es una tristeza saboreada, sabrosa,aunque se carece del abrazo y las palabras del ausente.
    Enoch…Lucha, con un padre derrotado, derrotado por la ausencia de la compañera. Esa lucha, no los deja disfrutarse el uno del otro. La angustia dispersa las palabras y abrazos amorosos.
    Alejandro, refleja toda la admiración de un hijo hacia su padre…Cómo lo ve irse en la neblina, para traer a la familia el pan de cada día. Cómo quisiera ser cómo él e inmortalizar la figura de su Padre…El padre, fuerte, grande, que lo sabe todo.
    Gracias por haberme dado la oportunidad de penetrar en este bello sentimiento del hijo hacia el padre.

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