Decálogos

De la superación integral.- De las relaciones laborales.-De los padres de éxito (Diez pasos en firme),- De la paternidad participativa.- De los estudiantes de excelencia (Diez puntos para sacar diez).- De la recuperación.

   Diez es un número redondo, sugestivo; representa la excelencia. Por algo la Ley de Dios, que Moisés nos legó, está comprendida en diez ordenamientos claros y contundentes.  

   A fin de facilitarle su guía y supervisión personal en las diversas esferas del desarrollo humano he reunido y resumido en diez puntos, cada vez, aquellos aspectos más significativos de las diferentes áreas de superación

   Aunque un decálogo es fácil de recordar y hasta de memorizar, lo fundamental es que se aplique.

   ¡Adelante! Elija y adopte el suyo, aquél que pueda serle de mayor provecho en cada momento de la vida. Si lo pone en práctica de manera perseverante, puede estar seguro que estará contribuyendo a forjar, con hechos, la generación del nuevo hombre.

 

De la superación integral

1) Establece perfectamente lo que te define como persona; tu dignidad como hijo y templo de Dios.

2) Conoce y ama tus raíces; aprecia todo aquello de donde provienes y a quienes te debes.

3) Alimenta y cuida -con esmero- tu cuerpo y mente; nútrelos adecuadamente. Dales cuanto les beneficie y fortalezca: dieta, deporte y descanso; lectura y reflexión.

4) Aprende a relajarte y concentrarte; piensa. Desarrolla tu ingenio e intuición.

5) Traza tu proyecto de vida, objetivos y meta final; trabaja y vigila para avanzar cotidianamente.

6) Asume plenamente todas tus responsabilidades, incluyendo la de ser guía de quien lo requiere.

7) Manéjate con orden y disciplina; domínate para que ganes el derecho a dirigir a los demás.

8) Vive con intensidad y entusiasmo; aprovecha al máximo el tiempo y todos los recursos disponibles.

9) Actualízate permanentemente y ensancha tus conocimientos; aprende un arte y un oficio, domina las herramientas de tu tiempo.

10) Trasciende en el amor y el servicio a tu comunidad; transmite lo mejor de tí: prodiga tu sabiduría y dá ejemplo de vida.

 

De las relaciones laborales

1)     Admita que todo ser tiene un sitio ganado en el planeta… y en el trabajo.

2)     Acepte su trabajo como una fuente de realización. Incluso como un segundo hogar.

3)     Entienda que tanto usted como sus compañeros (jefes o subalternos) son piezas de un mismo engranaje. Si lo prefiere, vea al equipo como una segunda familia.

4)     Parta de un hecho contrastante: la fugacidad de la vida y la cantidad de tiempo consumida por el trabajo. No lo pierda en disputas estériles.

5)     Aplique permanentemente tanto el apotegma de Juárez (“El respeto al derecho ajeno es la paz”) como la “Regla de oro” de las relaciones humanas: “No hagas a otro lo que no quieras para ti”.

6)     Sonría y apruebe cuantas veces sea posible, pero siempre de manera auténtica.

7)     Visualícese constantemente en un ambiente laboral pleno de armonía.

8)     Fórmese un programa de mejora permanente y/o repita constantemente autoimpulsores que propicien la buena convivencia.

9)     Siempre que deba señalar faltas y errores, hágalo con amabilidad y consideración.

10)  Nunca pierda de vista al Dios que hay en cada ser con el que usted trate.

 

De los padres de éxito

(Diez pasos en firme)

1)     Establecer como objetivo prioritario al hogar y la familia.

2)      Leer y prepararnos respecto del cuidado a los hijos.

3)      Proporcionarles buena alimentación y cuidar de su salud.

4)      Elegir las mejores opciones disponibles para su educación.

5)      Participar activamente en todo su proceso formativo.

6)      Animarlos a aprovechar al máximo el tiempo.

7)      Interesarlos por desarrollar una labor comunitaria.

8)      Incorporarlos gradualmente a tareas productivas.

9)      Reforzar con esmero su base nutrimental.

10)Mantenerlos cerca de Dios y la vida espiritual.

De la paternidad participativa

1)     Asuma la paternidad como la misión fundamental de su vida.

2)     Decídase a adoptar, respecto a la paternidad, una actitud abiertamente participativa.

3)     Gánese, a pulso, la confianza de sus hijos; sea amigo/a de ellos.

4)     Apóyelos, en todas las formas posibles, en todas sus buenas acciones.

5)     Interésese sincera e intensamente en sus cosas y asuntos.

6)     Mantenga un contacto permanente con su universo, especialmente el educativo.

7)     Supervise regularmente sus tareas y logros generales.

8)     Créeles un ambiente de estudio y superación.

9)     Predique con el ejemplo y enséñeles con amor.

10) Mantenga, usted y su pareja, con ellos, una estrecha comunión con Dios.

 

De los estudiantes de excelencia

(Diez puntos para sacar 10)

1.- Asimila, antes que nada, la importancia del estudio.

2.- Acude puntual y regularmente a clases.

3.- Atiende, de manera concentrada, las exposiciones y explicaciones.

4.- Participa: pide la palabra, pregunta, responde, pasa al pizarrón.

5.- Cumple cabalmente con las tareas.

6.- Elabora un adecuado programa diario de actividades y sujétate a él.

7.- Estudia en forma activa; aplica algún método de probado éxito.

8.- Asóciate únicamente con tus condiscípulos más responsables.

9.- Aprende técnicas de relajación y aplícalas al estudio.

10.- Dedica tu empeño a Dios y pide su guía para aprovechar al máximo.

 

De la recuperación

   1.- Dios es la fuente de todo bien, incluyendo la salud. Reconózcalo y acéptelo plenamente, antes que nada.

   2.- Crea firmemente, sin titubeos, que su recuperación es perfectamente posible. Si tiene alguna duda, pida a Dios que fortalezca su fé.

   3.- Deseche cualquier complejo de culpabilidad. Si ha hecho algun daño, pida perdón a Dios y a los ofendidos (o simplemente perdónese a sí mismo), enmiende la falla y siga adelante.

   4.- Deseche cualquier sentimiento de odio, rencor, o envidia. Si alguien lo ha ofendido, perdónelo sinceramente y, si le es posible, dígaselo abiertamente.

   5.- Cuide, a partir de este momento, su alimentación de cuerpo y mente. No ingiera comida o productos perjudiciales, ni abrigue ideas noscivas para usted mismo o los demás. Especialmente, descarte prejuicios y supersticiones.

   6.- Vigile, de modo particular, que únicamente emanen de usted palabras, pensamientos y actos positivos.

   7.- Relájese y prográmese, dos o tres veces al día, durante quince o veinte minutos cada vez, para recibir y asimilar los dones curativos que Dios ha depositado en nuestra mente.

   8.- Siga, con disciplina, un programa de ejercicios que proporcionen a su organismo el vigor y la salud que requiere.

   9.- Repita constantemente, a lo largo de todo el día, tantas veces como recuerde o le sea posible, autoimpulsores de salud. Es decir, frases que respondan a sus requerimientos particulares de bienestar.

   10.- Véase a sí mismo sano y satisfecho, ralizando tareas a futuro. Visualice esos pendientes hechos realidad… Y dele gracias a Dios por permitirle otra nueva oportunidad.

— 

Del libro: Generación del Nuevo Hombre, de Joaquín Gutiérrez Niño.

Capítulo reproducido en NOTICIAS / Chiapas.

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