De establo y morgue a residencial

 

Caracterizada por honrar con sus calles a las principales compañías que impulsaron la economía nacional durante la transición del Siglo XIX al XX, la Colonia Industrial, que ahora cumple 84 años, ha tenido entre sus ya 30 mil habitantes a connotadas personalidades. 

   Asentada en el terreno de un establo adquirido por el ingeniero Roberto Rodríguez para fraccionarlo, la Colonia Industrial fue inaugurada el 18 de noviembre de 1926.

   Antes aún fue el barrio de Tepalcatitlán, del pueblo Magdalena de las Salinas Coatlayauhcan.

   Su actual iglesia, dedicada a la Asunción, fue erigida en parroquia en 1944, pero tuvo su origen como capilla en 1773.

   En la colonia Industrial se asentaron, entre otros: el traductor Angel María Garibay, el paisajista José María Velasco, el periodista Renato Leduc, los hermanos Sabines (Juan y Jaime), el compositor José Antonio Michel y el músico Pablo Beltrán Ruíz.

 

Orígenes

 

   Con la peculiaridad de honrar a las principales industrias que impulsaron la economía nacional durante la transición del siglo 19 al 20, la Colonia Industrial, asentada en lo que fuera un establo, fue inaugurada el 18 de noviembre de 1926.

   Doña Guadalupe Saldívar, de 88 años, hija de uno de sus fundadores, el coronel Fidencio Díaz López, recuerda que, de la mano de su padre, vio transformarse aquellos terrenos, de praderas y pastizales en calles perfectamente trazadas.

   Fue la compañía del ingeniero Roberto Rodríguez la que adquirió el terreno del establo para fraccionarlo y convertirlo en “una colonia con moderna traza urbana y buen gusto”.

   Según la señora Saldívar, su padre fue el encargado de diseñar, a pincel, las casas que dieron señorío y distinción al nuevo asentamiento urbano. (Nota de Rodolfo Ambriz en Nuevo Excélsior).

 

Antecedentes

 

   El cronista de GAM, Horacio Sentíes, escribió que la Industrial “surge de los escombros de un barrio indígena llamado Tepalcatitlán, cuyos antecedentes están registrados en los planos y papeles del Ayuntamiento de la ciudad”.

   En un artículo publicado por Excélsior, Sentíes refiere:

   “Cuentan las viejas crónicas mezcladas de verdad y fantasía, que en los inicios de la colonia existió este núcleo indígena, de pasado oscuro, rodeado de misterio, flotando en las aguas de la gran laguna, al lado poniente de la calzada del Tepeyac, colindando con Atenco, Tlatlacama, Amalco y Capultitlán, dependientes de un pueblo grande, la Magdalena de las Salinas Coatlayauhcan, fundado por los mexicanos setenta y cinco años antes de la gran Tenochtitlan”.

   Y abunda: “Tepalcatilán era un barrio miserable asentado en un espacio de tierras anegadizas y desoladas; sus moradores dedicados a la caza, la pesca y la agricultura incipiente, con escasos animales domésticos, asnos, vacas y mulas, apegados a sus antiguas costumbres, realizaban una hermosa danza de moros y cristianos que con el paso del tiempo fue desapareciendo”.

   “A principios del siglo -documenta- todavía explotaban la sal y el tequesquite y tenían como colindante por el lado norte, en lo que hoy es la calle La Fortuna, la hacienda de Atepoxco, propiedad de un hombre inmensamente acaudalado, el ingeniero José María Velázquez, quien aprovechando la influencia que tenía con el grupo de los científicos y el círculo de amigos del general Porfirio Díaz, quiso despojar de sus tierras a estos barrios”.

 

Testimonios

 

   “Allá por fines del siglo XIX existió una pequeña Capilla y alrededor de ella había un pueblecito miserable de Santa María Tepalcatitlán que fue desapareciendo. Los últimos restos los acabó por completo el fraccionamiento que se llamó Colonia Industrial. Hoy hacia el poniente de la Capilla y siguiendo la avenida Necaxa, quedan algunas chozas de indios del pueblo desaparecido”.

   Así escribió en 1940, al narrar los orígenes de su templo, el padre Adolfo Cacho Ordozgoiti, quien cuatro años después se convertiría en el primer párroco de la Asunción. (Reproducción de 1962 en el boletín Vida Cristiana, de la propia parroquia de la Colonia Industrial).

   “La Capilla, fue poco a poco arruinándose: quedó sin techo, sin puertas, sin altar y permanecía sólo en pie, la modesta portada de piedra que aún existe. Los feligreses eran atendidos por el sacerdote católico que residía en la Magdalena de las Salinas”.

   Otro testimonio, de finales de 1929, citado por el mismo P. Cacho es el del P. Modesto Nápoles: “Siendo yo Vicario Fijo de la Magdalena de las Salinas, pedí a la Sagrada Mitra la traslación de dicha Vicaría a esta Colonia, que en esa época se estaba poblando con suma rapidez, pues habiéndose fundado en 1926, en 1929 contaba ya con 450 casas habitadas”.

 

Iglesia

 

   El primer templo católico de la comunidad tuvo como antecedente la referida capilla que ostenta en un costado (puerta lateral que da a la calle Unión) la fecha de 1773, consignada en las crónicas de Sentíes.

   Asimismo, en la calle de La Esperanza, según el boletín conmemorativo por los 80 años de la colonia, aparece la fecha del 12 de junio de 1931 como reapertura del culto.

   Otros datos aportados por el cronista Sentíes permiten reconstruir la secuencia histórica del templo de la Asunción: el 2 de febrero de 1928 se colocó la primera piedra del nuevo templo, el primero de octubre de 1935 asumió la vicaría el padre Cacho, a finales de ese mismo año bendijo las cercas del atrio, en octubre de 1941 se abrió al culto, en 1943 se inició “el bello decorado interior”, el 8 de febrero de 1944 fue elevado a la categoría de parroquia y el 14 de febrero de 1947 estrenó su altar.

   Distintos testimonios, incluyendo algunos referidos por el propio padre Cacho, indican que en algún tiempo, probablemente cuando su deterioro creció, la capilla sirvió como una especie de depósito de cadáveres que luego eran sepultados en terrenos aledaños.

 

Investigación y texto: Joaquín Gutiérrez Niño.

Información del archivo particular del doctor Daniel López Rodríguez.

 

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8 respuestas a De establo y morgue a residencial

  1. Luis García dice:

    excelente información de la Colonia donde nací. Mis padres llegaron “ya tarde” en 1950 y tendría algunas anécdotas para contar…

  2. Blanca Sagi dice:

    Cuando hace mucho se realizaron composturas de plomería en el edificio ubicado en Cerrada de Atepoxco 29 se encontraron osamentas humanas.
    Por esa misma zona también escuché por vecinos que residían por la calle Hernandez que “espantan”
    Qusiera saber si es verdad que por esa zona se ubicaba el panteón de la hacienda de Atepoxco. En una vista panoramica de fotos antiguas tomada desde el cerro del Tepeyac se observa una sospechosa zona arbolada aislada con elementos extraños compatibles con un panteón.

  3. Víctor M Martínez Barrere dice:

    El padre Cacho era tan querido por la comunidad, que al morir fue enterrado dentro de la iglesia de la Asunción y al frente del altar principal hay una placa que así lo consigna.

  4. Carlos dice:

    Hola, me encuentro realizando un trabajo de investigación sobre la fundación de la Industrial. Me interesaría contactarlos para complementar información documental. Saludos !

  5. No vivió aquí ni Renato Leduc ni el Maestro Velasco. Ambos fueron vecinos de la Villa. La casa de don José María todavía existe en Misterio atrás de la actual basílica.

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