Primeros 60 años de la Septién

Pionera de la enseñanza del periodismo en México y la más antigua en Latinoamérica, la Escuela Carlos Septién García cumplió en mayo seis décadas. Hace 35 años vine a su encuentro. Hallé conocimientos, amigos y un padrino fuera de serie: don Alejandro Avilés. Este breve recuento quiere ser un modesto reconocimiento a esa parte de su vasta labor. (JGN).

 

 Los antecedentes

   “La primera vez que en México se abordaba la tarea del periodismo desde una perspectiva académica y formal, basada en la experiencia y el análisis…” fue el 8 de septiembre de 1948.

   En aquella festividad de la Natividad de María, casualmente, el presidente de la Acción Católica, Luís Beltrán y Mendoza, organizó el primer ciclo de conferencias, acerca del periodismo, del que se tenga noticias.

   El ciclo duró tres días, del 8 al 10 de septiembre; en cada fecha, reconocidos intelectuales abordaron dos aspectos, prácticos o de fondo, con relación al quehacer de informar:

   Durante la primera de las jornadas desarrolladas en el Centro Bíos, de extensión para estudiantes de medicina de la UNAM, el columnista Gonzalo Chapela atisbó las Perspectivas del periodismo en México.

   Se complementó con la respuesta, del doctor Jesús Guiza y Acevedo, a un asunto crucial: Cómo se forma un periodista.

   Al día siguiente, el doctor Antonio Brambila disertó acerca de la Función social del periodismo. Además, el editorialista Fernando Díez de Urdanivia revisó las características de los Géneros periodísticos.

   En el tercer y último día, Carlos Septién García expuso Cómo se hace un periódico y otro periodista, Alfonso Argudín, aportó la Técnica periodística moderna.

   Así se gestó la idea de fundar una escuela de periodismo que, casualmente, al aproximarse el noveno mes, vio la luz y desde entonces aporta luces a la sociedad mexicana.

 

Origen y despegue

 

   30 de mayo de 1949. Seis de la tarde… Don Luis Beltrán y Mendoza, presidente de la Acción Católica, ha convocado a la creación de una escuela de periodismo.

   Catedráticos, alumnos fundadores (25 en total) e invitados, se dan cita en Edison 137.

   “La única aula, larga y angosta, pero más o menos amplia, estaba completamente llena”, recuerda el hijo de quien sería su primer director, Fernando Díez de Urdanivia, del mismo nombre.

   Era el Instituto Superior de Cultura Femenina, donde se alojó en principio la naciente institución.

   Díez de Urdanivia, hijo, refiere que esa tarde hubo invitados a comer a su casa, por lo que se demoraron un poco. Solía acompañar a su padre a algunas actividades culturales y con mayor razón ahí, donde él combinaría sus estudios de secundaria.

   De aquella sesión inaugural, el alumno José Natividad Chávez González, Josene, dejaría registro en el Boletín de la Junta Central de la AC.

   Según la nota, don Fernando antepuso un requisito básico para practicar el periodismo: la vocación. Además, destacó la relevancia de la actividad, dada la cobertura e influencia de los impresos, lo que “reclaman del periodista una clara responsabilidad y la preparación necesaria”.

   Pero aclaró: “La Escuela no fue fundada para formar periodistas, sino para ayudar a formarlos, ya que la carrera periodística, más quizá que otra alguna, no se aprende en clases ni en libros o apuntes, sino -esencialmente- practicándola”.

   “El alumno que mejor sepa sus materias al final del curso, si no se ha ejercitado de continuo en escribir, seguirá siendo todavía un completo neófito del periodismo”, advirtió Díez. Y urgió: “Es necesario escribir, escribir siempre”.

   Al siguiente día de la inauguración, según el hoy cronista musical Díez de Urdanivia Serrano, “la concurrencia había tomado su nivel. Las sillas alcanzaban para todos”.

   “Un hombre muy alto y delgado, a quien había visto de lejos el día anterior, tomó su sitio ante la clase. Con acento sinaloense -recuerda- comenzó a hablar de literatura. El silencio de la sala fue creciendo, y se fue poblando con las palabras del maestro, llenas de imágenes… El profesor Alejandro Avilés impartía la primera clase del curso”.

   Además de Castellano, a cargo de Avilés, aquellos primeros alumnos de la Escuela de Periodismo recibieron: Técnica del periodismo, con el editorialista Fernando Díez de Urdanivia; Historia general, con don José González Torres; y Filosofía y teología, con Ramón de Ertze Garamendi.

   A una semana del discurso inaugural del director Díez de Urdanivia, “en la tercera de sus clases -según testimonio de Chávez González- aplicaría sus palabras, pidiendo a los estudiantes que redactaran su primer reportaje”.

   Conocidos los propósitos que animaron al fundador Beltrán y Mendoza (la búsqueda de la verdad), el método de enseñanza quedó definido desde el principio: “Escribir, escribir siempre”.

  

Cronología mínima

 

  • Fue fundada el 30 de mayo de 1949 por don Luís Beltrán y Mendoza, entonces presidente de la Acción Católica Mexicana, organización que le brindó apoyo moral y económico.
  • Bajo la dirección del editorialista Fernando Díez de Urdanivia, del diario Excélsior, comenzó a laborar en Edison 137.
  • Su primer curso, de apenas tres meses, contó con cuatro catedráticos y 25 alumnos. La primera clase impartida fue “Castellano”, a cargo del maestro Alejandro Avilés.
  • Su segundo director, de 1952 a 1953, fue Carlos Septién García (fundador de la revista La Nación y colaborador de El Universal), a cuya trágica muerte en cumplimiento del deber periodístico, la institución adoptó su nombre.
  • José N. Chávez González, fundador de la revista Señal y colaborador de El Universal, aceptó el reto de relevar a Septién y de sortear las dificultades económicas de la escuela, alojada para entonces en San Juan de Letrán 23, tercer piso. Estuvo al frente hasta 1958.
  • Luego del temblor de 1957, la escuela se aloja temporalmente en Sadi Carnot, en las instalaciones del Colegio Cristóbal Colón. Para 1958 se traslada a General Prim y Bucareli; de ahí se muda a Barcelona 11 y enseguida, con mayor amplitud, a Guillermo Prieto.
  • De 1958 a 1963 la dirige el historiador Carlos Alvear Acevedo, colaborador de Excélsior.
  • Entre 1963 y 1984 asume la dirección el poeta y profesor Alejandro Avilés Inzunza, quien sucedió a Septién al frente de La Nación y contaba con importante trayectoria periodística.
  • Durante su gestión, desliga a la escuela de la Acción Católica y constituye, el 9 de septiembre de 1966, la Asociación Cultural Carlos Septién García, de la que hasta la fecha depende formalmente.
  • Reformó radicalmente los planes de estudio y consiguió -el 3 de agosto de 1974- reconocimiento oficial para los estudios de licenciatura. Para el 2 de julio de 1976, mediante acuerdo 8166, la SEP le concedió “mayor libertad administrativa y técnica”.
  • Con Avilés, la institución se ubica en Durango 341, de donde pasaría a Goldsmidt y finalmente a Basilio Vadillo 43, de la Escuela Libre de Derecho, en plena zona periodística de la capital.
  • Entre otros importantes encuentros académicos, en 1976 cofundó el CONEICC, Consejo Nacional para la Enseñanza y la Investigación de las Ciencias de la Comunicación.
  • A partir de 1984 y hasta 2006 dirige la escuela uno de sus alumnos fundadores, Manuel Pérez Miranda, sólo relevado temporalmente por Alejandro Hernández.
  • Notable catedrático de redacción en prensa, Pérez Miranda cuidó especialmente la actualización de infraestructura educativa, procurando la adquisición de un inmueble propio.
  • No fue sino hasta la actual administración, a cargo del doctor José Luis Vázquez, desde 2006, en que al fin ha podido concretarse el objetivo de contar con instalaciones propias, en Basilio Vadillo 43.

 

 

Algunos testimonios

 

   “Empecé a estudiar periodismo en la Septién García y fui aprendiendo a escribir: a entender la necesidad de una forma, un estilo, una manera de enfrentar a toda prisa la página en blanco”. “Entendí mucho de lo que es ser reportero de tiempo completo: obsesivo en ese preguntar antes que opinar; preguntar y preguntar, para sacar de otros las respuestas exactas o equivocadas a la conflictiva realidad”. Vicente Leñero. (Escritor).

   “El trabajo en la Septién me ha enriquecido. Recuerdo a las generaciones de estudiantes como un hermoso e incesante oleaje que inunda y humaniza a los medios de comunicación social”. “Actualmente libro una lucha feroz contra la resistencia a leer que tienen muchos alumnos pero esta resistencia no es exclusiva de ellos, sino de una población preocupada fundamentalmente por sobrevivir en estos tiempos de penuria”. Dolores Castro. (Poeta).

   “La escuela ha luchado por forjar periodistas de bien, coherentes entre su decir y hacer. Hombres y mujeres de mirada integral, de conjunto, que por sus conocimientos sobre varias disciplinas, temas e ideas acrecienten sus posibilidades de juicio y comparación. Periodistas que sepan acechar, como lo quería Focault, a través de los ‘intersticios’ que dejan los diversos estratos sociales y las diferentes ideologías para descubrir la veta clara de la verdad”. Ismael Hernández. (Profesor de filosofía).

   “Estamos en la posibilidad técnica de llevar un tropiezo de Yeltzin y un desplome de los mercados financieros como reacción a una innegable muestra de debilidad de un ser humano”. “Somos hoy periodistas capaces de aprender a estructurar mensajes globales mientras la población reclama a gritos conocer la verdad de lo que sucede en la ciudad donde vive, en la colonia donde habita, en la nación donde, seguramente, habrá de morir”. Eduardo Torreblanca. (Periodismo televisivo y financiero).

  (La Septién) “me permitió abrevar en un espacio tolerante y plural una enseñanza con sentido común y con aliento humanista, y afirmar un sentido ético de la tarea no sólo periodística, sino de servicio público”. “Quiero focalizar mi gratitud en el director Alejandro Avilés, en Manuel Pérez Miranda, mi profesor de redacción; en Ismael Hernández, mi profesor de ética, y en Alfredo Gutiérrez, mi profesor de sociología”. Socorro Díaz. (Directora de diario y de organismo descentralizado; legisladora).

   “A la velocidad que viaja hoy en día la información, en los volúmenes transmitidos, la cantidad de basura que hay que filtrar se ha convertido en una muralla que impide muchas veces darle significado a la información. Por eso, siempre es necesario un conductor que ayude a descartar lo irrelevante y a jerarquizar lo importante. Requiere de medios de comunicación, de periodistas, de periodismo, que son ese primer filtro por el que pasa la información, y su primer crítico”. Raymundo Riva Palacio. (Director de diarios, agencia y portal.

 

Síntesis: Joaquín Gutiérrez Niño. Fuente: El parlamento de los pueblos. Edición conmemorativa del L Aniversario de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García. Coordinador: Alejandro Hernández. México, 1999.

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